No se trata de una filtración más en el caso Andic. Una conversación captada en el tanatorio donde se velaba a Isak Andic, fundador de Mango, ha sacudido los cimientos de la investigación. El abogado español Medina, en una entrevista exclusiva con el podcast Vaquero, ha revelado que las hermanas de Jonathan Andic, principal sospechoso del crimen, habrían manifestado públicamente que consideraban a su hermano culpable del asesinato de su padre.
Este testimonio, jamás antes divulgado, contradice la imagen de unidad familiar que han sostenido hasta ahora y abre un abismo de interrogantes en un caso que ya concentraba todos los ingredientes de una trama criminal: fortuna, herencia, terapia familiar y una caída mortal en Montserrat.
En el podcast, Medina asegura que fuentes de plena confianza le han trasladado que, en los primeros momentos tras la muerte de Isak Andic, las hermanas Sara y Judith Andic ya albergaban sospechas sobre el posible crimen. “Lo que se escuchó en el tanatorio es que ellas mismas, en un momento de tensión, expresaron que creían que su hermano podía ser culpable”, afirmó el letrado. Estas declaraciones, según su relato, habrían sido incluso comunicadas a los Mossos d’Esquadra en las primeras horas de la investigación, mucho antes de que se cerrara la hipótesis de accidente y se reabriera el caso como homicidio.
El testimonio de Medina cobra especial relevancia porque proviene de un abogado con acceso a fuentes internas del entorno familiar y empresarial. Hasta ahora, la versión oficial de la familia había sido de apoyo incondicional a Jonathan. Incluso, tras la muerte del fundador, las hermanas y el consejo de administración reforzaron sus cargos en la compañía y le otorgaron más poderes.
Sin embargo, las palabras del abogado sugieren una doble cara: una fachada pública de lealtad y unas grietas profundas de desconfianza que habrían aflorado desde el primer día.
El caso, que parecía un trágico accidente de montaña, dio un giro radical cuando la jueza instructora dictó prisión preventiva para Jonathan Andic, aunque luego la eludió bajo una fianza de un millón de euros. La investigación se centra en pruebas indiciarias: las visitas repetidas de Jonathan al lugar del accidente días antes, la desaparición de su teléfono móvil original y un informe de la unidad de montaña que sostiene que la huella de resbalón hallada en el sendero no es consistente con una caída fortuita. A esto se suma el polémico rol de la terapeuta familiar, Julia Luderwall, y el psiquiatra Dr.
Antonio Bulvena, quien declaró ante la jueza que la terapeuta supeditaba la estabilidad de los vínculos familiares a una operación patrimonial de 40 millones de euros.
Las hermanas, en sus declaraciones judiciales posteriores, han negado conflictos por la herencia y han asegurado que su padre realizaba testamentos anuales de forma rutinaria, desmintiendo que hubiera una urgencia por cambiar el legado. Pero la versión de Medina siembra dudas sobre la sinceridad de esas declaraciones. “Las hermanas primero trasladaron a los Mossos que creían que podía ser un asesinato, y ahora han disipado esas sospechas o han estudiado mejor los indicios”, explicó el abogado.
Este cambio de postura podría tener implicaciones legales si se demuestra que han declarado cosas diferentes en momentos distintos del proceso.
Mientras tanto, la viuda de Isak Andic, Estefanía Nud, ha sido testigo clave. Recientemente ha cobrado 27 millones de euros de la herencia tras una disputa legal. Medina también ha insinuado que Nud habría presionado con contar “cosas que no interesa que se sepan” si no se satisfacían sus demandas económicas.
Este detalle, aún no confirmado oficialmente, añade una capa más de complejidad a una trama donde el dinero es el hilo conductor.
El caso ha trascendido el ámbito judicial para convertirse en un fenómeno mediático. La muerte de Isak Andic, el hombre más rico de Cataluña con una fortuna de 4. 500 millones de euros, ya no se investiga como accidente.
El foco está en su hijo mayor, Jonathan, quien ha pasado de ser el heredero designado a ser el principal sospechoso. La defensa sostiene que no hay pruebas directas y que las pruebas indiciarias son insuficientes para enervar la presunción de inocencia. Sin embargo, la filtración del tanatorio y las revelaciones de Medina podrían ser el punto de inflexión que incline la balanza.
El juicio, si llega, se espera que no sea antes de un año. El Tribunal del Jurado en la Audiencia Provincial de Barcelona deberá decidir sobre la base de estos indicios. Por ahora, la sociedad sigue atónita ante una historia que reúne todos los elementos de una tragedia shakesperiana: padre e hijo, poder, codicia, terapia, muerte y ahora, traiciones familiares que se destapan en el momento más inesperado.



