El juzgado de instrucción de Martorell ha recibido un testimonio demoledor que podría cambiar el curso de la investigación por la muerte de Isak Andic, fundador de Mango. El psiquiatra de prestigio Anthony Bulvena, catedrático especializado en trastornos de ansiedad, declaró ante la jueza que Jonathan Andic, hijo del empresario, verbalizó sentimientos de odio y rencor hacia su padre durante una consulta en marzo de 2023. Las palabras del especialista, que atendió a padre e hijo en su despacho de la calle Valmes, revelan un conflicto familiar mucho más profundo de lo que la defensa ha reconocido.
Bulvena entregó además mensajes y audios que Isak le envió después de la cita, en los que confiesa haber “cedido” ante las presiones de su hijo y de la terapeuta Julia, la polémica psicoterapeuta que llevaba meses tratando a ambos.
El psiquiatra explicó que la sesión, que duró varias horas, fue promovida por la propia Julia, quien buscaba un mediador ante el bloqueo en la relación. Primero habló con los dos juntos, luego por separado. En el diálogo privado, Jonathan expresó un “profundo sufrimiento” y culpó directamente a su padre de su estado emocional, asegurando que se sentía “constantemente a la sombra del fundador de Mango”.
El joven manifestó ideas de muerte y un deseo de que las cosas cambiaran, aunque nunca llegó a concretar una amenaza directa. Bulvena constató que la relación era tóxica y que el conflicto tenía un componente económico central: la herencia en vida.
La declaración de Bulvena coincide con los mensajes que Isak Andic le envió posteriormente. En uno de ellos, el empresario agradeció el trato pero anunció que no seguiría con las sesiones: “He tenido que ceder”, escribió, refiriéndose a la decisión de continuar con Julia. Según el psiquiatra, Isak estaba “preocupado y dispuesto a hacer cualquier cosa” para mejorar la relación con su hijo, pero se mostraba reticente a la idea de adelantar 40 millones de euros de herencia.
Finalmente, el padre hizo una donación de solo 2 millones, una cantidad que Jonathan consideró “humillante”, según fuentes cercanas a la investigación. Esa donación, que nunca se ejecutó del todo, es vista por los Mossos como un posible móvil del crimen.
La jueza instructora ya ha ordenado nuevas diligencias, incluyendo una reconstrucción de los hechos en el sendero donde Isak cayó al vacío el pasado diciembre. La defensa de Jonathan, liderada por el abogado Cristóbal Martell, ha presentado múltiples recursos para frenar la actuación de la unidad de desaparecidos y para impugnar las pruebas electrónicas. El equipo legal acusa a los Mossos de filtrar información a la prensa para condenar socialmente al acusado antes del juicio.
Sin embargo, el relato de Bulvena ha puesto sobre la mesa un elemento clave: el odio manifestado por Jonathan no era un hecho aislado, sino un sentimiento crónico que se había enquistado durante años.
El psiquiatra también cuestionó las técnicas de Julia, a quien califica de “cuentista” y que actualmente es investigada por intrusismo profesional y posible mala praxis. Según Bulvena, la terapeuta presionó a Isak para que diera la herencia en vida bajo amenaza de perder a su hijo. “Ella le decía que si no daba el dinero, Jonathan se alejaría para siempre”, explicó el especialista, quien considera que esa dinámica no es propia de un verdadero psicoterapeuta, sino de un gurú.
El Colegio Oficial de Psicólogos ha anunciado que se reserva el derecho de emprender acciones legales contra Julia, quien se presentaba como psicoterapeuta sin estar colegiada.
Los Mossos han revelado además que el teléfono de Jonathan registró actividad en el punto exacto de la caída de su padre cuatro días antes del accidente. La aplicación de pasos del iPhone muestra que el acusado estuvo en esa ubicación, alejada de la ruta oficial, algo que él siempre ha negado. Los investigadores también han detectado que Jonathan desactivó la aplicación la noche antes de viajar a Ecuador, donde perdió el móvil.
La defensa sostiene que se trata de una coincidencia, pero la jueza ha solicitado a las operadoras los registros completos de llamadas y mensajes, tanto de la fecha del suceso como de los días previos.
La familia Andic, mientras tanto, ha cerrado filas en torno a Jonathan. Las hermanas del fallecido emitieron un comunicado en el que piden respeto a la presunción de inocencia y denuncian un “goteo constante de filtraciones” que buscan condenarlo mediáticamente. Sin embargo, fuentes judiciales señalan que el relato de Bulvena y los mensajes aportados tienen un peso indiciario considerable.
“No se trata solo de que odiara a su padre, sino de que ese odio se manifestó de forma reiterada y en un contexto de disputa económica”, explican.
El caso sigue sumando capítulos. La jueza ha pedido que se incorporen al sumario los informes de la unidad de desaparecidos, especializada en muertes violentas, y ha rechazado el recurso de la defensa para excluir esa unidad. La batalla judicial se intensifica, y todo apunta a que el proceso terminará en un juicio con jurado popular.
La pregunta que queda en el aire es si el odio confesado, la obsesión por el dinero y la presencia en el lugar de los hechos son suficientes para sostener una acusación de parricidio. Las próximas semanas serán cruciales para determinar si Jonathan Andic se sienta en el banquillo como presunto asesino de su padre.



